Roboam y Jeroboam, el orgullo, los malos consejos y el liderazgo erróneo

Hermanos,

Esta semana hemos estudiado a Roboam y a Jeroboam.

Sus historias ponen de manifiesto dos formas distintas en las que los hombres fracasan en el liderazgo.

Roboam fracasa por culpa de su orgullo y de los malos consejos.

Jeroboam fracasa debido al miedo y a un liderazgo erróneo.

Un hombre destruye lo que heredó.

El otro corrompe a las personas a las que se suponía que debía dirigir.

En conjunto, sus vidas nos obligan a plantearnos una pregunta seria:

¿Dirijo desde la humildad y la obediencia, o desde el orgullo, la inseguridad y el control?

La idea central del estudio de esta semana quedó clara.

Un hombre decidido no lidera movido por el orgullo ni por el miedo. Lidera desde la humildad, la sabiduría y la obediencia a Dios.

A continuación se ofrece un resumen de los pasajes y las lecciones de nuestro estudio.

Roboam y Jeroboam: orgullo, malos consejos y liderazgo erróneo

1. Roboam hereda algo valioso

1 Reyes 12:1-5

Salomón ha fallecido, y Roboam, su hijo, está a punto de convertirse en rey.

El pueblo acude a él con una petición. Le piden que les alivie la pesada carga que Salomón les había impuesto.

Esta es la primera gran prueba a la que se enfrenta Roboam como líder.

Tiene la oportunidad de comenzar su mandato con humildad, sabiduría y espíritu de servicio.

Pero la situación también pone de manifiesto algo importante.

Roboam heredó un reino, pero la herencia no equivale a madurez.

Le entregaron algo valioso.

Él no construyó el reino. Lo recibió.

Eso significa que su primera responsabilidad era la administración.

Un hombre debe tener cuidado cuando recibe algo que no ha construido él mismo.

Si no es humilde, puede perder lo que se le ha concedido.

Esta es una advertencia para todos los hombres.

La posición social no forja automáticamente el carácter.

La oportunidad no genera sabiduría por sí sola.

El liderazgo pone de manifiesto lo que ya hay en una persona.

Un hombre debe preguntarse:

¿Qué se me ha dado que deba administrar con humildad?

2. Roboam rechaza los sabios consejos

1 Reyes 12:6-11

Roboam pide consejo a los ancianos.

Le aconsejan que sirva al pueblo, que le hable con amabilidad y que le alivie la carga.

Entonces Roboam consulta a los jóvenes con los que se crió.

Le dicen que sea más severo que su padre y que demuestre su fuerza mediante la intimidación.

Roboam elige el consejo que alimenta su orgullo.

Esto pone de manifiesto una de las lecciones más claras que nos deja su vida.

Un hombre revela lo que hay en su corazón por los consejos que elige seguir.

A Roboam no le faltaban consejos.

Contaba con el consejo de personas sensatas.

El problema no era que no supiera qué hacer.

El problema era que al orgullo le gustaba más el consejo equivocado.

A veces los hombres dicen que quieren sabiduría, pero lo que realmente quieren es que les den la razón.

No quieren que les corrijan.

Quieren a alguien que esté de acuerdo con su ego.

Eso es peligroso.

Un hombre debe preguntarse con sinceridad:

¿Busco consejo para que me corrijan, o lo busco para que me den la razón?

3. El orgullo destruye lo que heredó

1 Reyes 12:12-17

Roboam responde al pueblo con dureza.

Prefiere el dominio al servicio.

Intenta demostrar su fuerza mediante la severidad.

El resultado es la división.

El pueblo rechaza su liderazgo y el reino se divide.

Roboam pierde la mayor parte de lo que había heredado.

Esto es el daño que puede causar el orgullo.

El orgullo puede destruir en un instante lo que se ha tardado generaciones en construir.

Roboam quería dar una imagen de fuerza, pero su concepto de fuerza se traducía en dureza.

Confundió el liderazgo con el control.

Confundía la autoridad con la intimidación.

El verdadero liderazgo no necesita aplastar a los demás para demostrar su valía.

Un hombre puede hablar en voz alta y, aun así, ser débil.

Un hombre puede dominar a los demás y, aun así, carecer de autoridad ante Dios.

Esta es una advertencia seria para los hombres que ocupan cualquier puesto de liderazgo: ya sea en el hogar, en el ministerio, en el trabajo, en los negocios, en el matrimonio, en la paternidad o en la hermandad.

Un hombre debe preguntarse:

¿En qué sentido confundo la fuerza con la dureza?

4. Jeroboam recibe el liderazgo de Dios

1 Reyes 11:29-38

Antes de que el reino se dividiera, Dios habló a través del profeta Ahías.

Ahías rasga un manto en doce pedazos y le dice a Jeroboam que Dios le dará diez tribus.

Dios le da a Jeroboam una oportunidad real de liderar.

Además, le hace una promesa condicionada.

Si Jeroboam obedece y sigue los caminos de Dios, Dios lo afianzará.

Esto significa que el cargo de Jeroboam no era el problema.

Su miedo era...

Jeroboam no tuvo que recurrir a la manipulación para llegar al poder.

Dios le dio una oportunidad.

Dios le hizo una promesa.

Dios le mostró el camino.

Pero contar con la promesa de Dios no sirve de nada a quien se niega a confiar en Él.

Es aquí donde muchos hombres tienen dificultades.

Reciben una responsabilidad, una oportunidad o una vocación, pero en lugar de confiar en Dios, empiezan a intentar controlarlo todo.

Un hombre debe preguntarse:

¿En qué situaciones me ha mostrado Dios un camino claro, pero el miedo sigue haciendo que intente controlarlo todo?

5. El miedo se convierte en un liderazgo erróneo

1 Reyes 12:25-33

Jeroboam se convierte en rey de las tribus del norte.

Pero, en lugar de confiar en Dios, empieza a tener miedo.

Le preocupa que, si el pueblo regresa a Jerusalén para rendir culto, sus corazones vuelvan a inclinarse hacia Roboam.

Así pues, Jeroboam establece un sistema de culto falso.

Fabrica dos becerros de oro.

Nombra a sacerdotes sin autorización.

Les ofrece un culto más sencillo, un culto más cercano y un culto falso.

Cambia la forma de celebrar el culto porque tiene miedo de perder a la gente.

Este es un liderazgo peligroso.

Un líder temeroso acabará recurriendo a la transigencia para mantener el control.

El temor de Jeroboam parece, a primera vista, algo práctico.

Está pensando en la política, la lealtad, la supervivencia y la influencia.

Pero el miedo le lleva a la desobediencia.

Esa es la advertencia.

Cuando un hombre se deja llevar por el miedo, puede empezar a justificar la renuncia como si fuera una muestra de sabiduría.

Puede que él llame «estrategia» a la desobediencia.

Puede que pida protección de control.

Puede que considere que la mentira es algo práctico.

Un hombre debe preguntarse:

¿En qué situaciones me siento tentado a transigir con la verdad por miedo a perder la aceptación, la comodidad o el control?

6. El liderazgo falso lleva a los demás al pecado

1 Reyes 13:33-34

1 Reyes 14:7-11

Jeroboam sigue practicando su culto falso.

Su pecado se convierte en un modelo a seguir para los futuros reyes.

Las Escrituras lo mencionan repetidamente como el hombre que llevó a Israel al pecado.

Esa es una de las descripciones más aleccionadoras del liderazgo que aparecen en la Biblia.

Jeroboam no solo cometió transgresiones en su vida privada.

Creó un sistema en torno a su solución de compromiso.

Eso fue lo que hizo que su fracaso fuera tan grave.

Hay hombres que no solo pecan.

Hacen que el pecado parezca algo normal para los demás.

Cuando un hombre lidera de forma errónea, no es el único que fracasa. Arrastra a otros consigo.

Su familia lo nota.

Sus amigos lo notan.

Su equipo lo nota.

Su ministerio lo nota.

Su familia lo nota.

Sus decisiones determinan el ambiente espiritual que le rodea.

El miedo de un líder puede convertirse en una carga para todos los demás.

Un hombre debe preguntarse:

¿Mis decisiones acercan a las personas a Dios o les facilitan el camino hacia el compromiso?

Lecciones de Roboam y Jeroboam

Roboam y Jeroboam nos sirven de advertencia desde dos perspectivas diferentes.

Roboam nos muestra el peligro del orgullo.

Jeroboam pone de manifiesto el peligro del miedo.

Uno rechaza una corrección sensata.

El otro recurre a la concesión de concesiones para mantener el control.

Sus historias nos enseñan varias lecciones importantes para los hombres.

La herencia exige humildad.

Un hombre revela lo que hay en su corazón por los consejos que elige seguir.

La dureza no es lo mismo que la fuerza.

El miedo hace que los hombres quieran controlar aquello que deberían dejar en manos de Dios.

Un liderazgo erróneo no solo perjudica al líder, sino también a todos los que están a su cargo.

El liderazgo no se reduce únicamente a un cargo.

El liderazgo es una cuestión de responsabilidad.

Un hombre debe liderar con humildad, sabiduría, obediencia y temor de Dios.

Preguntas para la reflexión

Esta semana, tómate un tiempo para reflexionar con sinceridad sobre estas preguntas:

1. ¿Busco un consejo que me corrija o uno que esté de acuerdo conmigo?

2. ¿En qué situaciones me siento tentado a aparentar ser fuerte en lugar de ser humilde?

3. ¿En qué aspectos el miedo me está llevando a ser controlador?

4. ¿He facilitado el compromiso a las personas de mi entorno?

5. ¿Cómo se manifestaría el liderazgo humilde en mi vida esta semana?

Reflexión final

Roboam destruyó gran parte de lo que había heredado porque gobernó movido por el orgullo.

Jeroboam corrompió al pueblo al que se suponía que debía guiar porque gobernaba movido por el miedo.

Ambos hombres ponen de manifiesto el peligro que entraña un liderazgo carente de humildad y obediencia.

Un hombre decidido no destruye lo que ha heredado por orgullo, ni lleva a los demás a transigir por miedo.

Acepta las correcciones, confía en Dios, sirve con humildad y guía a los demás hacia la verdad.

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