Jonathan

Hermanos,

Esta semana hemos estudiado la vida de Jonatán.

Jonathan demuestra un tipo de fortaleza poco común.

Era un guerrero.

Era un príncipe.

Era valiente.

Tenía un cargo y un prestigio reales.

Pero cuando David empezó a destacar, Jonatán no sintió celos. No consideró a David una amenaza. Honró lo que Dios estaba haciendo en otro hombre.

La vida de Jonathan pone de manifiesto una de las luchas silenciosas a las que se enfrentan muchos hombres:

¿Puedo alegrarme por lo que Dios está haciendo en la vida de otra persona sin sentir que eso me quita algo a mí?

La idea central del estudio de esta semana quedó clara.

Un hombre con determinación celebra la vocación de otro sin perder la confianza en la suya propia.

A continuación se ofrece un resumen de los pasajes y las lecciones de nuestro estudio.

1. Jonatán ya era fuerte

1 Samuel 14:1-7

Jonatán toma la iniciativa contra los filisteos con solo su escudero a su lado.

Su confianza no se basa en las cifras, la popularidad ni en ninguna ventaja humana.

Él dice:

«Nada puede impedir que el Señor salve, ya sea por muchos o por pocos».

Jonathan no es débil ni pasivo.

Es el hijo de Saúl.

Es un príncipe.

Es un guerrero.

Está dispuesto a pasar a la acción cuando los demás dudan.

Esto es importante porque la humildad que muestra Jonatán más adelante en la historia no es una debilidad.

Ya era un hombre fuerte antes incluso de que David se hiciera famoso.

Eso nos enseña una lección importante.

Un hombre puede ser fuerte en la batalla y, aun así, humilde en la hermandad.

La humildad no significa debilidad. Significa que una persona tiene la suficiente seguridad en sí misma como para no centrarlo todo en sí misma.

Un hombre debe preguntarse con sinceridad:

¿Solo me siento fuerte cuando estoy por encima de los hombres que me rodean?

2. Jonatán reconoció la mano de Dios en David

1 Samuel 18:1-4

Después de que David derrotara a Goliat, su reputación empezó a crecer.

Ese momento podría haber despertado los celos de Jonathan.

El ascenso de David no fue ajeno al futuro de Jonatán. Jonatán era hijo de Saúl, lo que significaba que, naturalmente, se le habría considerado el próximo rey.

Sin embargo, Jonatán no se opone a lo que Dios está haciendo.

En cambio, su alma está unida a la de David. Establece un pacto con él. Le entrega a David su manto, su armadura, su espada, su arco y su cinturón.

Esto no es un acto sin importancia.

Jonathan está rindiendo homenaje a David, no compitiendo con él.

Un hombre celoso pregunta:

«¿Por qué él?»

Un hombre seguro de sí mismo pregunta:

«¿Cómo puedo honrar lo que Dios está haciendo?»

Jonathan demuestra madurez espiritual porque es capaz de reconocer la vocación de otra persona sin sentirse privado de su propia identidad.

Es una fuerza poco común.

Un hombre debe preguntarse:

¿En qué situaciones me siento amenazado por el éxito de otro hombre?

3. Jonatán protegió a David

1 Samuel 19:1-7

Saúl quiere que maten a David.

Jonathan tiene ahora una opción.

Puede guardar silencio para proteger su comodidad y su puesto, o puede decir la verdad en defensa de David.

Jonathan opta por la lealtad.

Habla con Saúl y le recuerda la fidelidad de David. Defiende a David cuando este no está presente.

Eso sí que es verdadera hermandad.

La fidelidad es fácil cuando no cuesta nada.

La lealtad de Jonathan le cuesta tener tensiones con su propio padre y rey.

Esto supone una lección directa para los hombres.

La verdadera hermandad protege a un hombre cuando él no está presente.

No se suma a las críticas.

No se queda callado para evitar situaciones incómodas.

No traiciona para obtener un beneficio personal.

Un hombre reflexivo pregunta:

¿Soy leal a mis hermanos cuando no están cerca?

4. Jonatán rechazó los celos

1 Samuel 20:30-34

Saúl se enfurece con Jonatán por su lealtad hacia David.

Saul comprende la realidad política.

El ascenso de David pone en peligro el futuro trono de Jonatán.

Pero Jonatán sigue negándose a traicionar a David.

Es aquí donde se hace evidente el contraste entre Saúl y Jonatán.

Saúl ve a David como un rival.

Jonathan considera a David como su hermano.

Saúl está dominado por la inseguridad.

Jonathan se rige por el pacto.

Esa es la diferencia entre un hombre celoso y un hombre seguro de sí mismo.

Los celos aumentan cuando un hombre cree que la suerte de otro hombre pone en peligro su identidad.

Cuando el valor de un hombre se basa en su estatus, la comparación se vuelve inevitable.

Pero cuando la identidad de un hombre tiene sus raíces en Dios, puede honrar a otro hombre sin sentirse inferior.

Un hombre debe preguntarse:

¿Tengo que estar por encima de los demás hombres para sentirme valioso?

5. Jonatán deja marchar a David

1 Samuel 20:41-42

David y Jonatán lloran juntos.

Reafirman su alianza ante el Señor.

Entonces Jonatán despidió a David en paz.

Este momento es conmovedor porque Jonathan no intenta controlar el futuro de David.

No se aferra a él en busca de un beneficio personal.

No manipula la relación.

Le permite a David seguir el camino que Dios tiene preparado para él.

Un hombre maduro no es dueño de su hermano.

Le da fuerzas para cumplir la misión a la que Dios le ha llamado.

Algunas amistades no son más que una forma de control.

Hay hombres que solo apoyan a los demás mientras la relación les resulte beneficiosa.

Jonathan muestra algo diferente.

Quiere a David como a un hermano, respeta el llamamiento de Dios en la vida de David y le apoya incluso cuando eso le supone un sacrificio personal.

Un hombre debe preguntarse:

¿Apoyo a mis hermanos solo cuando su progreso me beneficia?

Lecciones de Jonathan

Jonathan nos enseña varias lecciones importantes para los hombres.

La fuerza y la humildad pueden coexistir en un mismo hombre.

La hermandad requiere seguridad.

La lealtad se demuestra cuando cuesta algo.

Los celos destruyen el pacto cuando no se les hace frente.

Un hombre puede respetar la vocación de otro sin dejar de lado la suya propia.

Jonathan tenía fuerzas suficientes para luchar.

Pero también se sentía lo suficientemente seguro como para rendir homenaje a David.

Esa clase de fuerza es poco común.

Preguntas para la reflexión

Esta semana, tómate un tiempo para reflexionar con sinceridad sobre estas preguntas:

1. ¿En qué aspectos me cuesta más no compararme con los demás?

2. ¿Puedo alegrarme por el éxito de otro hombre sin sentirme inferior?

3. ¿En qué consiste la verdadera hermandad, más allá de pasar el rato juntos?

4. ¿He sido leal con mis hermanos cuando no están presentes?

5. ¿A quién tengo que apoyar, proteger o animar de forma más consciente?

Reflexión final

Jonathan nos enseña que los hombres fuertes no tienen por qué competir con otros hombres fuertes.

Tenía valor.

Tenía una buena posición.

Tenía prestigio.

Tenía un derecho natural al trono.

Pero no se hizo más pequeño cuando David se levantó.

Se hizo más fuerte porque valoró lo que Dios estaba haciendo en su hermano.

Un hombre con determinación no se ve eclipsado cuando otro hombre alcanza el éxito.

Se hace más fuerte cuando aprende a valorar lo que Dios está haciendo en su hermano.

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