El matrimonio, el pacto y el carácter de un hombre

Hermanos,

El estudio de esta semana se centró en el matrimonio, el pacto y la responsabilidad del hombre ante Dios.

La idea principal estaba clara:

Para que un hombre pueda ejercer bien su liderazgo en el matrimonio, primero debe someterse a Dios mismo.

El matrimonio no arregla a un hombre.

Eso revela cómo es un hombre.

Este estudio nos ha llevado a reflexionar seriamente sobre el papel del marido, el significado del pacto, la importancia del liderazgo en el hogar y el tipo de carácter necesario para amar fielmente a la esposa.

A continuación se ofrece un resumen de los pasajes y las principales lecciones extraídas del estudio.

El matrimonio, el pacto y el carácter de un hombre

1. ¿Qué es el matrimonio?

Mateo 19:4-6

«Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe».

En las Escrituras, el matrimonio no se presenta como un acuerdo informal ni como un compromiso temporal.

Es un pacto ante Dios.

Un hombre deja a su padre y a su madre, se une a su mujer, y los dos se convierten en una sola carne. Esto significa que el matrimonio forma una nueva unidad familiar bajo Dios, con verdadera unidad, verdadera responsabilidad y verdadero compromiso.

Otros pasajes del estudio reforzaban la idea de que el matrimonio es un don de Dios.

Proverbios 18:22

«El que encuentra una esposa encuentra algo bueno y obtiene el favor del Señor».

Proverbios 19:14

«La casa y la riqueza se heredan de los padres, pero una esposa prudente es un don del Señor».

El matrimonio no es solo una relación para disfrutar. Es una vocación que hay que honrar.

2. La primera cuestión es el carácter del hombre ante Dios

Antes de abordar el papel del hombre respecto a su esposa, el estudio hizo hincapié en algo más profundo.

Un hombre no puede guiar bien a una mujer si él mismo no se somete a Dios.

Efesios 5:25-28

«Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella…»

Esa norma no es nada superficial ni informal.

El amor de Cristo fue un amor de sacrificio.

El liderazgo de Cristo se caracterizó por la entrega desinteresada.

Cristo asumió la responsabilidad.

Esto significa que un hombre no debería preguntarse primero: «¿Qué tipo de esposa quiero?».

Lo primero que debería preguntarse es: «¿Me estoy convirtiendo en el tipo de hombre que Dios me llama a ser?».

La solidez del liderazgo de un hombre en el matrimonio nunca superará la profundidad de su relación con Dios.

3. El carácter es más importante que el cargo

1 Timoteo 3:2-5

Aunque este pasaje se refiere a los supervisores, el principio se aplica de manera más general a los hombres que desean ejercer bien el liderazgo.

A Dios no le impresionan, ante todo, los títulos, la imagen ni la apariencia.

Le preocupan:

  • disciplina

  • integridad

  • autocontrol

  • coherencia

  • paciencia

El matrimonio no se basa, ante todo, en la autoridad.

Se trata de responsabilidad y carácter.

Si un hombre carece de disciplina ahora, el matrimonio lo pondrá de manifiesto. Si carece de paciencia ahora, el matrimonio lo pondrá de manifiesto. Si carece de autocontrol ahora, el matrimonio lo pondrá de manifiesto.

El matrimonio no crea esos problemas. Los pone de manifiesto.

4. El papel del marido

El estudio hacía hincapié en que el marido está llamado a liderar, mantener, proteger y educar.

El liderazgo no es sinónimo de dominación.

Es una responsabilidad.

El marido tiene la responsabilidad de ocuparse de la orientación espiritual y práctica del hogar. No puede culpar a su mujer del estado del hogar si él mismo se niega a asumir esa responsabilidad.

Una parte fundamental de la lección fue que los hombres deben asumir responsabilidades tal y como lo hacen los líderes fuertes:

No busques la gloria cuando las cosas vayan bien.

asumir la responsabilidad cuando las cosas salen mal

Ese tipo de humildad y constancia son imprescindibles para el matrimonio.

5. El amor es sacrificio, no control

Efesios 5:28-29

«Quien ama a su mujer, se ama a sí mismo».

El liderazgo bíblico en el matrimonio no tiene que ver con el ego, el dominio ni el control.

Se trata de sacrificio, constancia y responsabilidad.

El estudio subrayaba que muchos hombres piensan que el sacrificio solo significa morir por su mujer si fuera necesario. Pero la vocación más elevada y cotidiana suele ser más difícil que eso.

Significa hacer sacrificios:

  • comodidad

  • preferencias

  • decisiones egoístas

  • hábitos inmaduros

  • egoísmo económico

  • impulsividad emocional

Un hombre lidera mejor cuando primero se pone al servicio de los demás.

6. Cómo hablarle a la esposa con sabiduría y respeto

Se utilizaron varios pasajes para describir cómo debe tratar y hablar un hombre a su esposa.

Gálatas 5:22

El fruto del Espíritu incluye el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio.

Colosenses 3:19

«Maridos, amad a vuestras esposas y no seáis duros con ellas».

1 Pedro 3:7

«Convivan con sus esposas con comprensión…»

Santiago 1:19

«Que cada uno sea pronto para escuchar, lento para hablar y lento para enfadarse».

El mensaje era claro.

Un marido no debe dirigir a su mujer con amargura, dureza, impulsividad ni orgullo.

Debe saber escuchar con atención, esforzarse por comprender, hablar con amabilidad y liderar con autocontrol.

El tono, las palabras y las reacciones de un hombre son importantes.

7. Matrimonio, intimidad y responsabilidad

El estudio también abordó la pureza sexual y la fidelidad conyugal.

1 Corintios 6:15-20 enseña que el cuerpo pertenece a Dios y que el pecado sexual es grave porque el cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Se utilizó 1 Corintios 7:1-6 para destacar la seriedad de la intimidad dentro del matrimonio y la importancia de no descuidarse mutuamente.

No se trataba simplemente de una cuestión física. Era una cuestión de alianza.

El matrimonio exige fidelidad en el cuerpo, la mente y el corazón.

Un hombre debe cuidar sus ojos, cuidar sus pensamientos y mantenerse fiel a su mujer.

Se utilizó Proverbios 5:19 para reforzar esta exhortación a deleitarse en la propia esposa, en lugar de permitir que el corazón y los ojos se desvíen.

8. Comprender la lucha espiritual en el matrimonio

El estudio hizo especial hincapié en que el matrimonio es un ámbito de conflicto espiritual.

Juan 10:10

«El ladrón solo viene para robar, matar y destruir…»

La interpretación que se dio fue que el enemigo pretende robar el amor, matar a los niños y destruir el matrimonio y el propio hogar.

Eso significa que los hombres no pueden tomarse el matrimonio a la ligera.

Deben estar atentos.

Deben identificar dónde podría estar atacando el adversario:

  • división

  • lujuria

  • amargura

  • distancia

  • descuido

  • falta de liderazgo

  • falta de oración

  • egoísmo

Un marido pasivo deja margen para la destrucción.

Un marido vigilante cuida lo que Dios le ha confiado.

9. El divorcio, el pacto y el designio de Dios

A continuación, el estudio se centró en lo que dice Jesús sobre el divorcio.

Mateo 19:3-8

«Lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe».

Jesús no considera el matrimonio como un acuerdo desechable.

Vuelve a centrar el debate en el diseño original de Dios.

En la clase se hizo hincapié en que el divorcio nunca era la solución ideal. Se atribuía a la dureza de corazón, no a la intención original de Dios para el matrimonio.

El matrimonio no es solo un contrato.

Es un pacto ante Dios.

Esto significa que pretende reflejar:

  • compromiso

  • fidelidad

  • resistencia

  • seriedad

La posterior referencia a Oseas reforzó este tema. El matrimonio de Oseas refleja el amor de la alianza, que perdura incluso a pesar de la traición y el dolor, y que apunta, más allá de sí mismo, a la relación de Dios con su pueblo.

La lección principal fue que el matrimonio no se basa en sentimientos cambiantes.

Se basa en el pacto, el compromiso y la fidelidad ante Dios.

10. La preparación para el matrimonio empieza antes del matrimonio

El estudio concluía con una observación importante tanto para los hombres casados como para los solteros.

Un hombre no se prepara para el matrimonio simplemente buscando a la mujer adecuada.

Se prepara convirtiéndose en el hombre adecuado ante Dios.

Eso significa convertirse en:

  • responsable

  • disciplinado

  • fiel

  • señal de autocontrol

  • sacrificial

  • sometido a Dios

Porque la forma en que un hombre vive ahora es la forma en que vivirá más adelante.

Preguntas para la reflexión

Esta semana, tómate un tiempo para reflexionar con sinceridad sobre estas preguntas:

1. ¿Qué sacrificios has hecho, o necesitas hacer, para amar y liderar bien en el matrimonio?

2. ¿Cómo puedes convertirte en un mejor marido y padre, o prepararte ya para esa vocación si aún no estás casado?

3. ¿En qué ámbitos crees que el adversario ataca al matrimonio y a la familia, y qué harás para impedirlo?

Reflexión final

Este estudio nos ha recordado que el papel del hombre en el matrimonio no puede separarse de su relación con Dios.

El matrimonio no es el lugar donde un hombre llega a ser, por fin, espiritual, disciplinado o responsable.

El matrimonio es donde se ponen a prueba esas cosas.

Un hombre no se prepara para el matrimonio simplemente buscando a la mujer adecuada.

Se prepara convirtiéndose en el hombre adecuado ante Dios.

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